un pulso a mi nueva amiga

Micro-relato de una chica de 22 años al diagnosticarla esclerosis múltiple

Un día de invierno, junto a los regalos de navidad. Una nueva amiga.

A ti te tocó un coche y a mí la aventura de llevarlo sin antes haberme sacado el carnet.

Semana de pruebas y mi amiga quería robarme todo lo que tenía, le hice invisible una sonrisa, de ver cada día a mi familia, de comerme todo lo que tenia en el plato y de bailar por los pasillos del hospital sin derramar una lágrima.

De no darme cuenta de lo que pasaba y ponerla celosa, haciendo nuevas amigas que me visitaban de otras habitaciones y me regalaban revistas. Y gracias a los chistes de un profesional de mi tierra que tanto me ayudó en esos días.

Y aun así. ¿vas a quedarte? ¿estas segura? Si es así, déjame caminar, que mis dedos puedan percibir lo que tocan. Permíteme abrazar, presenciar cómo se arruga mi cara en cada sonrisa...! Déjame al menos respirar!

No me mires así, mi vida ya era de esa manera antes que llegaras y por muy lenta o rápida que seas no lo voy a dejar de intentar. Mírame a la cara, ¿somos amigas no? Si quieres te dejo dormir en mi cama, pero ni se te ocurra levantarte antes que yo.

Y no te rías de mí, que cada día soy mas valiente, a cada minuto te voy a demostrar quien de las dos es mas fuerte.

Paula Perdigones Arija

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